¿Soltar el paracaídas?

Veo las imágenes que se repiten. Aquí y alrededor del mundo, las cuarentenas van generando resistencia. Y comprendo el fastidio de muchos, que en parte también es el mío.

Por algo la sociedad ha dispuesto que la pérdida de la libertad y del movimiento es posiblemente una de las mayores penas que como civilización humana, y a través de la justicia, le podemos dar a aquellas personas que decidan no respetar las reglas de convivencia sociales, así como a quienes no respetan a otras personas, o la propiedad ajena, el bien común, y por supuesto, la vida.

Entonces, en algún punto, nos sentimos como frente a una terrible injusticia, porque consideramos que no hemos hecho nada para merecer esto.

Pero una pandemia como la presente, y particularmente el método que nos permita controlarla y atravesarla sin mayores costos en vidas humanas -y más allá de las causas que la hayan producido-, no pasa por culpabilidades, sino por solidaridades.

El que hemos iniciado a nivel planetario, es un camino que emprendemos juntos, para tratar de protegernos entre todos.

Si ensayamos una simple analogía, esto sería como estar en un avión y enterarnos que el aparato se va a estrellar y como resultado, la predicción es que posiblemente nos matemos casi todos.

Eso será así a no ser que, sepamos cómo se hace o no, nos pongamos todos el paracaídas que está situado debajo de cada uno de nuestros asientos y nos lancemos al vacío. O sea, hacia a un futuro incierto, pero posiblemente menos dudoso -y con claras probabilidades de llegar a un final feliz- que quedándonos todos en el avión que sabemos se va a estrellar.

De la agitación del salto, y la primera caída rápida, sentimos cómo se abren de pronto los paracaídas, y el descenso se nos hace lento y suave. Y eso nos permite generar esperanzas que, cuando finalmente logremos apoyar nuestros pies sobre la tierra, estaremos todos mayormente a salvo.

Ese proceso conlleva paciencia, fe, apoyo mutuo, y toda la tranquilidad que podamos invocar.

Es probable que en este momento de nuestra cuarentena, estemos casi todos ahí, flotando lentamente, y todavía sin poder ver con nitidez nada bajo nuestros pies. Y como resultado, estemos sufriendo mucha ansiedad. Es nuestro primer salto después de todo!

Por eso, tal vez, este es el momento de confiar, unos en los otros, de sentirnos acompañados pero separados, cada uno con su paracaídas, pero sabiendo que somos muchos flotando hacia la vida y alejándonos, si Dios quiere, de un potencial final trágico.

Aquellos que hoy, bajo un lógico stress psicológico y financiero, o por simple aburrimiento, insisten en que esto “ya fue”, o que ” al final no pasó nada”, o “es un cuento engendrado por villanos obscuros y debemos resistir”, y por lo tanto es hora de volver a nuestra vida como era antes, me hacen pensar en que esto sería como que compañeros de viaje en nuestra virtual aventura con el avión, y ante la lentitud del descenso, nos empiecen a gritar a la distancia -tratando de convencernos-, de que ya que estamos descendiendo tan lentamente y claramente pareciéramos estar mayormente a salvo, nos quitemos todos los paracaídas de una buena vez así llegamos a tierra más rápido….
Paciencia, consciencia, fe, y solidaridad.

Si me permiten la sugerencia, de esos materiales deberían estar hechos cada uno de nuestros “paracaídas” personales. No vamos a aterrizar a salvo lanzándonos al vacío sin protección.

Sigamos en este descenso controlado, y sigamos cuidándonos, que la tierra firme, lentamente, ya se va acercando a nuestros pies.

Un fuerte abrazo a todos.

Nacho

 

Ignacio Alperin nació en Argentina, creció en Australia y vivió temporariamente en varios países alrededor del mundo. Posee una experiencia internacional extensa, y diversa, obtenida en una carrera profesional alejada de lo lineal. Hoy en día es Profesor de Entrepreneurship en los MBAs de la Universidad Católica Argentina (UCA), Profesor de Creatividad e Innovación (Grado) en UCA Internacional, es un Emprendedor serial, consultor, orador en eventos nacionales e internacionales, y artista plástico.
Ignacio Alperin was born in Argentina, grew up in Australia and lived temporarily in several countries around the world. He has extensive and diverse international experience, obtained in a professional career far from the linear. Nowadays he is Professor of Entrepreneurship in the MBAs of the Argentine Catholic University (UCA), Professor of Creativity and Innovation (Degree) in UCA International, a serial Entrepreneur, consultant, speaker in national and international events, and an artist.
© 2020 Ignacio Alperin

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s