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It seems that lately we are milking Jazz Casual dry! For all of you who don’t know, Jazz Casual was an occasional 30 minute TV Jazz series on National Educational Television (NET), the predecessor to the Public Broadcasting Service (PBS). The show was produced by Richard Moore on KQED in San Francisco. It ran from 1961 to 1968 and was hosted by jazz critic Ralph Gleason. This time, our Sunday concert is dedicated to the great late B.B. King.
Again from Jazz Casual, this time it is the great Brazilian guitarist Bola Sete with the Vince Guiraldi Trio playing live many of the songs that appeared on Vince Guaraldi, Bola Sete and Friends, a collaboration between pianistVince Guaraldi and guitaristBola Sete, released in 1963 through Fantasy Records.
The great Carmen McRae in another episode of Jazz Casual. A nice Sunday watch. Enjoy!
From AllMusic.com:
Artist Biography by Scott Yanow
Carmen McRae always had a nice voice (if not on the impossible level of an Ella Fitzgerald or Sarah Vaughan) but it was her behind-the-beat phrasing and ironic interpretations of lyrics that made her most memorable. She studied piano early on and had her first important job singing with Benny Carter‘s big band (1944), but it would be another decade before her career had really gained much momentum. McRae married and divorced Kenny Clarke in the ’40s, worked with Count Basie (briefly) and Mercer Ellington (1946-1947), and became the intermission singer and pianist at several New York clubs. In 1954 she began to record as a leader’ and by then she had absorbed the influences of Billie Holiday and bebop into her own style. McRae would record pretty steadily up to 1989 and, although her voice was higher in the ’50s and her phrasing would be even more laid-back in later years, her general style and approach did not change much through the decades. Championed in the ’50s by Ralph Gleason, McRae was fairly popular throughout her career. Among her most interesting recording projects were participating in Dave Brubeck‘s the Real Ambassadors with Louis Armstrong, cutting an album of live duets with Betty Carter, being accompanied by Dave Brubeck and George Shearing, and closing her career with brilliant tributes to Thelonious Monk and Sarah Vaughan. Carmen McRae, who refused to quit smoking, was forced to retire in 1991 due to emphysema. She recorded for many labels including Bethlehem, Decca (1954-1958), Kapp, Columbia, Mainstream, Focus, Atlantic (1967-1970), Black Lion, Groove Merchant, Catalyst, Blue Note, Buddah, Concord, and Novus.
Un hecho que nunca deja de sorprenderme en los muchos años que llevo dando clases, talleres y charlas sobre liderazgo, creatividad, innovación y sobre la creación artística en particular, es la cantidad de gente que, habiendo pagado, o al menos invertido el tiempo en asistir a un seminario, transita la mayor parte de ese tiempo compartido haciendo… otra cosa.
Hoy en día lo más común es chatear por celular, pero puede ser también trabajar en la computadora (convencidos que esa “escucha en segundo plano” es idéntica a la participación formal), o simplemente demostrar que no están interesados poniendo aburridas caras de “esto ya lo sé”.
La verdad sea dicha, nunca me he dado por vencido con ninguno, y puedo señalar con cierto orgullo que la gran mayoría de ellos han salido estimulados por el intercambio de ideas y experiencias que finalmente se produce.
Pero la realidad indica también que ese hecho no es casual y que se origina ante la conjunción de una serie de elementos que lleva a personas, aparentemente interesadas en un tema en particular, a actuar de manera indiferente. Y esto no se limita a un curso, seminario, o actividad universitaria. En términos más generales también pasa en nuestra vida cotidiana. Desde una reunión de negocios hasta la charla técnica entre amigos antes del partido de fútbol, es una constante que siempre haya quienes, por diferentes motivos, miren todo “desde afuera”.
Las razones pueden ser muchas. En pos de la obtención de mejores resultados, y porque si sabemos lo que estamos haciendo tenemos muchas mejores posibilidades de resolver positivamente el tema en cuestión, les propongo que analicemos al menos 5 de las razones más comunes que yo he encontrado en mis seminarios, y que pueden llevar a una persona a desaprovechar su inversión en tiempo y dinero, o a encerrarse y perder oportunidades de adquirir nuevas destrezas laborales, sociales o emocionales:
Vinimos a escuchar lo que queremos escuchar.
Es un hecho que a todos nos cuesta escuchar lo que nos dicen y la tendencia natural es a querer que nos digan lo que queremos escuchar. Nuestros egos son difíciles de manejar, y más si estamos en posiciones de mando en una organización o somos profesionales independientes, acostumbrados a dar directivas y no a recibirlas. Intuitivamente nuestra necesidad -y satisfacción- es la de tener razón más que la de encontrar la verdad, y eso se refleja en nuestras actitudes. A tal punto que es muy común rodearse de gente que nos diga siempre que sí. Para realmente abrirnos y aprender, es importante escuchar de verdad.
Esto, en algún lado, ya lo vi.
Aunque nos cueste admitirlo, todos tenemos una vocecita que nos habla. No estamos locos, es un recurso muy normal. Pero lo peor que nos puede pasar es que la voz interior nos convenza que no hay nada nuevo en lo que estamos viendo. La realidad indica que todo proceso creativo es un remixado de ideas y posiciones ya existentes, modificado por nuestras experiencias personales, y en donde se pueden agregar elementos diversos. Es una recomposición de conceptos que genera algo novedoso. Y por lo tanto, es probable que muchas cosas nos traigan a la memoria otros conceptos parecidos que hemos visto en algún lado. La recomendación es la de no escuchar a la vocecita que nos pide que cerremos la cabeza. Démosle una oportunidad a lo que estamos recibiendo, y muy posiblemente nos sorprendamos con el resultado.
Yo, yo, y yo.
En este mundo del Siglo XXI en el que el “yoismo” hace estragos, enfrentarnos con un proceso que requiere hablar más de “nosotros” y menos de “mi” claramente cuesta. Muchos cursos y libros sobre creatividad e innovación parecen hoy más compendios de autoayuda que enseñanzas sobre lo que implica verdaderamente el proceso creativo. Al menos como yo lo veo, y contrariamente a lo que se presume comúnmente, no es un proceso basado en una mente brillante y díscola que logra romper con el statu quo. Muy por el contrario, es un proceso grupal, casi comunitario, que incorpora enseñanzas ya existentes, las reconstituye, y genera nuevas propuestas con la participación de varios actores trabajando mancomunadamente (lo que no implica que se lleven bien, solo que sepan trabajar juntos). El aceptar que no se trata de “cómo hago yo, para estar mejor yo, para tener una mejor vida yo, y para ser exitoso yo” y que en cambio tiene más que ver con “cómo podemos hacer nosotros, para estar mejor nosotros, para generar ideas y propuestas que nos involucren a todos por el beneficio de muchos” es ya un buen comienzo.
Yo escucho, pero no sé si lo entiendo o si me cierra. Después de todo, yo llegué hasta aquí sin necesidad de todo esto.
Para muchos la necesidad de ser más creativos, y por ende más flexibles, es una simple moda. Que desde la empresa, o el entorno laboral, le pidan -o incluso le obliguen- a hacer un taller sobre temas como estos les genera rechazo. Muchos se preguntan “¿Por qué cambiar? Encima yo no me considero una persona creativa”. Sin embargo, la realidad nos indica que todos somos creativos, y que canalizar esas destrezas de una manera más metódica en un mundo de paradigmas en constante flujo, nos permite optimizar lo que hacemos. Como no nos queda opción, nuestra “vocecita interior” nos termina convenciendo que dejemos de resistir y que simplemente escuchemos – así terminamos de una buena vez!-. Pero con escuchar solamente, nos quedamos a mitad de camino y por ende, el resultado puede no ser satisfactorio. Eso nos llevará a sentir que lo que recibimos no nos sirve y que es todo una pérdida de tiempo. El proceso de enseñanza pone sobre la mesa información. Esa información disponible debe ser absorbida. No hay absorción sin participación. Por eso, escuchar no basta, y contribuir es esencial para generar el cambio.
Ya soy una persona grande. No voy a hacer eso.
El proceso creativo tiene en su centro una visión más lúdica de las cosas. Uno de los propósitos de mis seminarios y talleres es lograr que recuperemos “el niño interior”. Esa mirada inocente y despejada de vergüenzas, mandatos familiares, y temores es el camino más directo a reencontrarnos con nuestras capacidades perdidas. La resistencia, que en general es un temor “al qué dirán”, no nos permite participar. Para no sentirnos excluidos preferimos mirar lo que ocurre con ojos críticos, y el resultado final es muy poco enriquecedor. Somos grandes y podemos jugar, podemos reírnos, podemos participar, y podemos hacer el ridículo. Eso no nos convierte en personas “poco serias” (aunque en algún nivel espero que sí), si no que nos convierte en personas más completas y preparadas a explorar y explotar todas nuestras capacidades (las innatas, las estudiadas y las aprendidas casualmente a lo largo de nuestras vidas). Eso nos va a ayudar a ser personas menos frustradas, más creativas e innovadoras, demostrando liderazgos más naturales, y seguramente nos ayudará a ser también personas más completas, y por lo tanto, más felices.
This is the Gerry Mulligan Quartet playing live on TV´s JAZZ CASUAL on July 18th, 1962. Enjoy!
From Wikipedia: Gerald Joseph “Gerry” Mulligan (April 6, 1927 – January 20, 1996) was an American jazz saxophonist, clarinetist, composer and arranger.[1] Though Mulligan is primarily known as one of the leading baritone saxophonists in jazz history – playing the instrument with a light and airy tone in the era of cool jazz – he was also a notable arranger, working with Claude Thornhill, Miles Davis, Stan Kenton, and others. Mulligan’s pianoless quartet of the early 1950s with trumpeter Chet Baker is still regarded as one of the more important cool jazz groups. Mulligan was also a skilled pianist and played several other reed instruments.
This is a new painting. Inspired by the great Earle Hagen.
His name may not ring many bells to most people, but almost everyone has heard at one time or another, many of his songs. The reason being that he was a prolific, and sought after, TV theme writer.
Some of his credits include the songs for The Andy Griffith Show, The Dick Van Dyke Show, That Girl, and The Mod Squad just to mention some of the sounds you may be familiar with from childhood, or from re-runs at some from the many “Classic TV” channels.
Hagen also composed one the most covered jazz songs in history:”Harlem Nocturne“, which was supposed to be just a song, but found its way into television as well many years later, as the theme for Mike Hammer.
Written in 1939 while Hagen was an arranger with the Ray Noble Orchestra, the song has been covered by most big bands, Jazz ensambles, R&B bands, and instrumental bands since it was first written. Someone even wrote some lyrics for it which were then sung by the “Velvet Fog” himself, Mr. Mel Tormé.
This wonderful song inspired my piece Harlem Nocturne with its deep reds and swinging surfaces in a romantic and vibrant composition.
And this is the version of this song played by the great Duke Ellington.
HARLEM NOCTURNE (2016) by Ignacio Alperin – Acrylic, oil based paints and inks on canvas – 50cm x 50cm –